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miércoles, 11 de febrero de 2015

Binomio Vacacional

 


  Bueno bueno, después de unos merecidos meses de vacaciones, quiero retomar el blog. Como siempre que uno está descansado, tengo muchas energías y ganas de hacer cosas este año. Pero eso sí, habrá que esperar que bajen un poco los calores tucumanos, porque diga lo que diga la ciencia (a la que le doy un valor opinativo claro, pero no absoluto), el calor definitivamente me afecta, y hablo de la salud. Esto es el Binomio del Verano, porque es algo que todos esperamos ansiosamente porque incluye vacaciones, diversión, amigos, playa (para los que somos de la montaña) y muchas cosas positivas. Así también, para algunos representan unos 45°C atemorizantes. En mi caso (toco madera) me afecta un poco la salud, dolores de cabeza constantes, desgano, sequedad en la piel (aunque a transpiración sobra, jaja), y uno que otro golpe de calor al salir al sol incinerante. ¿Realmente vale la pena esperar el verano con todas esas contras? Digamos que solo si hay playa de por medio (o alguna tormenta furiosa que valga la pena vivir)

  Otro de los binomios en las vacaciones de verano es la gente a la que le gusta el calor, y a la que no. Siempre, y digo SIEMPRE que hace un poquito de calor, ya comienza a haber una discusión que está perdida antes de que comience sobre la temperatura: "que calor que hace", "odio el calor", "amo el calor", "es insoportable", y así una larga lista... pero ¿a donde nos conduce esto? A ningún lado, creo yo. Solo es una perdida de tiempo y una pequeña muestra de la miseria humana. (Sí, lo estoy exagerando, pero solo para que se entienda el punto, eh?)

  El binomio faltante es referido al viaje. "¡Bien! Me voy a... (destino vacacional)", "¡ay! Se acerca el viaje y no tengo nada listo", o bien su contrapartida "me hubieran venido bien unas vacaciones, que pena.....", "ni ganas tenía de viajar, estoy con un cansancio..." A ver, tratemos de no ser muy duros. Pero es que a la gente que no va a poder viajar, la saca de quicio que alguien le restriegue que se va, y si son amigos no veo por qué no pensar un poco en ellos y hacerlos sentir mejor, ya que el año próximo podría ser al revés. Y no, no es que no te merezcas las vacaciones que estás por tener. Eso sí, lo que realmente MOLESTA es cuando alguien quiere que todos noten (de nuevo) que se va de viaje mediante una apelación a la lastima popular (el "no tengo nada listo" que mencionaba recién), es realmente desesperante, y SI nos damos cuenta de lo que hacen. Respecto de los que no viajan a ningún lado, no tienen por qué excusarse de no hacerlo, no es una obligación, y si no lo hacen es porque no pueden o no quieren, y no nos deben explicaciones, hagan lo que quieran (después de todo, creo que para eso son las vacaciones, para hacer lo que uno quiera). Estoy de acuerdo con que buscar una excusa facilita las cosas, pero solo para los demás, ya que si se trata de nosotros mismos habría que tratar de ser más sinceros, resulta mucho más cómodo.


NOTA: si alguien dice que no le gusta viajar, claramente tiene un problema (es como quien dice que no le gusta el helado, que es obvio no probó el adecuado, o no está en su sano juicio). Es difícil concebir alguien que no le guste viajar, porque si es por los mareos, existe el dramamine, y si es por miedo a lo desconocido y a lo que nos depara un lugar nuevo por conocer o visitar, SUPERENLO. -Era un chiste lo del helado, todos tenemos algún gusto o disgusto especial. (No me gusta el huevo en ninguna de sus formas)

  Bueno, esto es un poco lo que quería decir. Hay una división de aguas importante cuando llegan las vacaciones, empezando por los que gustan de ésta época y los que no; siguiendo por los amantes y los enemigos del calor; y terminando con los nómadas y los sedentarios. Como siempre, hay blanco/negro (y uno que otro gris), y gente SI/NO. Es como el resto de la vida, no cambia lo principal, solo se exacerba un poco por los 45°C de los que hablaba al comienzo.

¿Vos en qué lado estás?

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Viento Caliente

Acabo de entrar a mi casa, estuvimos comiendo en la galería con mi familia. Hoy fue un dia que no será fácil de olvidar, por dos motivos. Primero, es Navidad, y segundo, hizo cerca de 40°. Después de la Nochebuena y la tradicional cena familiar, fui a una fiesta, por primera (y creo que última) noche de Navidad, y baste decir que después de acostarme con el sol bien alto, hoy estuve algo cansado. Pero a la hora de la cena, que al igual que anoche y al mediodía incluyo cerdo, noté que algo pasaba en el clima, y me gusta pensar que es un regalo del cielo para mí, porque comenzó a soplar, y de hecho todavía sopla (lo veo por la ventana) viento caliente. Cuando uso esa expresión se presta a confusión y siempre es tema de debate, algunos dicen que el viento no es caliente, sino que es el ambiente, otros que son ráfagas calientes que vienen de no se qué punto cardinal. Como fuese, lo que a mi me importa es lo simbólico de un evento como este, que en esta parte del mundo no sucede habitualmente. Me recuerda a una película de terror, y ya se que no puedo saber que temperatura tiene el viento en las películas, pero mi cabeza viaja directo a una película cada vez que hay viento. Si es viento caliente, a una película de terror o suspenso, y si es frío a una película romántica en la Patagonia. Y no, no vi ninguna película romántica en la Patagonia.
Hoy voy a aprovechar que hay viento caliente y voy a hablar de eso, decidí volver al tema porque mi cama da contra una puerta que da a un balcón, y el viento caliente está un aumentando y empujó unos centímetros mi cama. Ahora me levanté para escribir más cómodo. En lo que me levantaba me fijé por la ventana, y sigue pareciendo una película de terror, pero ahora se le suma que es en una playa. Desde la ventana también se ve el cerro. Evidentemente el viento caliente distorsiona un poco la percepción de lo real. Pero este ambiente creado por el viento caliente es único, realmente hace notar la protección de las paredes y los techos. Mientras por la ventana se ve a todos los árboles que bailan la misma canción, adentro nada se mueve, todo sigue igual. Para darle más ambiente al día acabo de poner la misa criolla, mi música favorita en ésta época del año. La sensación que tengo ahora es de protección, por un lado material, porque veo el poder del viento sin que me afecte, y espiritual, porque escuchar música eclesiástica, llamémosle así, siempre ayuda a sentirse bajo el cuidado divino. Me corrijo sin cambiar mis palabras. No es que el poder del viento no me afecte, me afecta y mucho, a lo que voy es que no me está despeinando, aunque admito que en varias ocasiones abro a ventana y me pongo contra las rejas, quizá solo para sentirme más cerca del poder sin límite de la naturaleza. En el jardín hay varias palmeras, y justo ahora la más grande está sacudiéndose y haciendo ruido, que hermoso el ruido que produce el viento!! Durante varios momentos en éstos días me cuestioné si era  realmente feliz, y por lo menos mientras haya un viento así, contesto que sí. Esto es lo que siento ahora, pero recordando la fiesta de anoche, me duermo y en otro momento reflexiono un poco más sobre el viento caliente, los monzones y los alisos. También voy a averiguar del viento sonda, que si mal no recuerdo, también es caliente.